La propuesta de formación técnica vinculada con empresas podría llegar a la provincia. El plan educativo cordobés ya contempla prácticas laborales y carreras relacionadas con las actuales necesidades productivas.
Argentina avanza en una cooperación con Italia para impulsar carreras técnicas que combinen conocimientos teóricos y experiencia en empresas. El acuerdo firmado por Sandra Pettovello y Giuseppe Valditara abre esa posibilidad, aunque todavía debe traducirse en propuestas educativas concretas.
El modelo de las ITS Academy está dirigido al nivel superior, después de terminar la secundaria. Integra clases, laboratorios y prácticas profesionales, con participación de especialistas del mundo laboral en la enseñanza. Las primeras experiencias argentinas se proyectan en Salta para 2027; Córdoba aparece como posible sede, con gestiones en marcha.
Sin embargo, la provincia ya había establecido una orientación semejante. Su Plan de Desarrollo Educativo 2024–2027, con proyección a 2033, propone acercar la educación al trabajo y la producción. No menciona las ITS italianas, pero contiene objetivos que podrían facilitar su incorporación.
Las coincidencias son concretas. El punto Educación, Trabajo y Producción plantea ampliar las prácticas educativas y profesionalizantes en ámbitos escolares y productivos. El Plan también propone iniciativas con actores públicos y privados para atender necesidades actuales y futuras. Además, el diagnóstico de la formación técnica superior señala que las carreras deben responder a las necesidades productivas de cada territorio y evitar ofertas repetidas.
El documento también destaca al Instituto Superior Politécnico Córdoba, con trayectos elaborados junto con sectores productivos y universitarios, y una modalidad que combina cursado virtual con prácticas vinculadas al territorio. Son antecedentes que muestran que Córdoba cuenta con una base para avanzar.
La propuesta italiana podría profundizar ese recorrido. Según las gestiones difundidas, se estudian especialidades en energía sostenible, automatización, biotecnología y tecnologías biomédicas, con posibles centros en parques industriales. Todavía no constituyen una oferta de inscripción confirmada.
Desde una mirada educativa, la ventaja sería ofrecer a los estudiantes experiencia antes de egresar y ayudar a los docentes a actualizar contenidos. Podría dar respuestas más concretas a dos preguntas frecuentes: para qué sirve lo que se enseña y dónde podrá aplicarse.
Pero también exige cuidados: formar para una empresa particular puede limitar las oportunidades futuras; las prácticas necesitan supervisión y los especialistas, preparación para enseñar. Becas, transporte y horarios accesibles serían condiciones importantes.
Córdoba tiene una orientación previa compatible. El desafío será coordinar ambas iniciativas, fortalecer las instituciones existentes y ofrecer reglas claras sobre títulos, costos y prácticas. Acercar educación y empleo puede reducir incertidumbres, aunque ninguna carrera garantiza por sí sola un puesto de trabajo.

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