Córdoba, 21 de septiembre de 2026
La interna de la Unión Cívica Radical (UCR) en Córdoba cerró este domingo con un resultado que, más que unir, cristalizó las dos almas del partido: un oficialismo partidario que consolida su poder en la Capital y en la conducción provincial, y un espacio opositor que mantiene bastiones territoriales clave en el interior, especialmente en el departamento Colón y en zonas del oeste provincial.
Con la Cámara Nacional Electoral (CNE) ya habiendo dejado firme el fallo que consagra a Matías Gvozdenovich como próximo presidente del Comité Provincia, la jornada del 20 de septiembre funcionó como termómetro real de las fuerzas internas. Y el mapa que dibujan las urnas muestra una UCR cordobesa dividida, con un sector —Generación X, referenciado en el vicegobernador Rodrigo de Loredo— que acumula poder institucional, y otro —Más Radicalismo, ligado a Ramón Mestre y Juan Jure— que resiste con presencia territorial y vínculos con el peronismo provincial.
Capital: victoria categórica del deloredismo
En el plato fuerte de la interna, la lista encabezada por Miguel Nicolás (Generación X) se impuso en el Comité Capital con alrededor del 60% de los votos, frente al 40% de Pablo Farías (Más Radicalismo). Según fuentes del oficialismo radical, la participación rondó los 8.000 votantes sobre un padrón de 68.000 afiliados, lo que representa una tasa de participación cercana al 11%.
El triunfo de Nicolás no fue solo en términos porcentuales: su lista ganó en 12 de las 14 seccionales de la ciudad de Córdoba, asegurando el control del Comité Capital y reforzando el liderazgo de De Loredo en el corazón urbano del radicalismo provincial. “Es un respaldo claro a un proyecto que busca desperonizar al partido y marcar distancia de la gestión provincial”, resumieron voceros del espacio.
Colón: el contrapeso del interior
Si en Capital el deloredismo celebró, en el departamento Colón la música fue otra. Allí, la lista de Más Radicalismo, encabezada por Luis Carrizo, obtuvo una victoria contundente: 1.317 votos contra 913 de Ezequiel Lemos (Generación X), lo que representa aproximadamente un 60% para el espacio opositor.
El resultado es significativo porque Colón es uno de los departamentos con mayor densidad de afiliados radicales y con una tradición de peso en la vida partidaria provincial. Aunque Generación X ganó en 10 municipios del departamento (entre ellos La Calera, Villa Allende, Río Ceballos y Jesús María), la suma global favoreció a Carrizo, que ahora presidirá el Comité Departamental.
En localidades como Tanti, la interna también mostró un triunfo de Más Radicalismo: 197 votos (64,17%) contra 110 (35,83%) de Generación X, sobre 307 votos válidos. Estos números confirman que, aunque el oficialismo partidario avanza en estructuras formales, el interior mantiene dinámicas propias y lealtades que no siempre siguen la línea de la Capital.
Juárez Celman y la sombra de los “bolsones”
En los días previos a la interna, el clima electoral en Colón se vio sacudido por una denuncia que rápidamente adquirió tono político: desde el sector de De Loredo se acusó a la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto, de haber impulsado la baja de “bolsones” (ayudas sociales y alimentos) en Juárez Celman y otras localidades del departamento, como una forma de incidir en el ánimo del electorado radical.
La vicegobernadora, de origen radical pero integrada a la gestión provincial de Martín Llaryora, es vista por el deloredismo como un puente entre el peronismo y sectores del partido que mantienen vínculos con el oficialismo provincial. “Lo que pasó en Juárez Celman es una muestra de cómo se quiere condicionar la interna desde el poder”, dijeron fuentes de Generación X.
Hasta el momento, no hay pruebas judiciales ni desgloses numéricos oficiales que confirmen la operatoria denunciada. Pero la acusación circuló con fuerza en redes y medios, y fue utilizada como argumento político para marcar distancia de una vicegobernadora que, aunque no compite formalmente en la interna, aparece como un factor de influencia en el interior.
Río Cuarto, Cruz del Eje y el oeste: un mapa fragmentado
Más allá de Capital y Colón, la interna dejó otros resultados que completan el mapa de una UCR cordobesa con múltiples velocidades:
En Río Cuarto, Germán Martini (Generación X) quedó al frente del Comité Departamental, mientras que Viviana Pomiglio se impuso en el Comité Circuito Centro.
En Cruz del Eje, el oficialismo partidario logró un triunfo considerado estratégico, frente a una lista vinculada al intendente local y, según el deloredismo, a sectores cercanos a Prunotto.
En Villa Dolores y Cura Brochero, el espacio opositor (Más Radicalismo y sectores mestristas) obtuvo buenos resultados, aunque sin desgloses numéricos detallados en las fuentes disponibles.
Estos resultados confirman que, mientras el sector de De Loredo avanza en la conducción formal del partido, el interior mantiene espacios de resistencia que podrían tener peso en definiciones futuras, especialmente de cara a 2027.
Una UCR con más poder interno, pero sin unidad
El fallo de la CNE y los resultados en Capital le dan a De Loredo y Gvozdenovich “más poder interno que Angeloz en sus mejores tiempos”, según analizaron fuentes radicales. Sin embargo, el partido llega a la antesala de 2027 con fisuras territoriales importantes y con dos lógicas que conviven de manera tensa: una que busca marcar distancia del peronismo provincial y otra que mantiene puentes con la gestión de Llaryora y figuras como Prunotto.
“Ganamos Capital y consolidamos la conducción provincial, pero sabemos que el interior tiene dinámicas propias. Lo importante es que ahora el partido tiene una línea clara”, dijo un dirigente de Generación X. Desde el espacio opositor, en cambio, se lee el resultado como una señal de que “la UCR no puede ser tomada por un solo sector, el interior sigue teniendo voz”.
Con Gvozdenovich a punto de asumir la presidencia del Comité Provincia y con Nicolás al frente del Comité Capital, el deloredismo tiene ahora la llave de la estructura partidaria. Pero el mapa que dejan las urnas —con Colón, Villa Dolores, Cura Brochero y otras zonas del oeste como bastiones de la oposición interna— sugiere que la interna del 20 de septiembre no cerró la puja, sino que la reconfiguró de cara a los desafíos que vienen.




































