La disposición del TSJ abre una discusión política: ¿Qué consiguió una oposición con mayoría numérica al dejar de sesionar?.


En el Concejo Deliberante de La Calera, el oficialismo tiene cuatro bancas y la oposición cinco. Ese dato importa: cuando todos los titulares participan, los opositores cuentan con mayoría numérica, aunque necesitan acordar entre ellos para hacerla valer.

El conflicto tiene una historia anterior a la intervención judicial. Según los antecedentes que viene siguiendo Reporte Cba, hubo sesiones atravesadas por chicanas, demoras y retiros a mitad de sesiones que cortaron el quórum. Después llegaron las inasistencias y esto llevó a la convocatoria de suplentes. La confrontación terminó desplazándose del recinto de la democracia a los tribunales.

El politólogo y economista Albert Hirschman ofreció una herramienta para pensar situaciones semejantes. En su clásico "Salida, voz y lealtad", de 1970, distinguió entre abandonar una organización y procurar cambios mediante la participación. Advirtió que la salida puede debilitar la voz de quienes cuestionan su funcionamiento. 

La pregunta pertinente que debemos hacernos es: ¿ausentarse fortaleció a la oposición o redujo su capacidad de intervenir?

Las ausencias prolongadas abrieron la posibilidad de cubrir temporalmente las bancas mediante el artículo 141 de la Ley Orgánica Municipal. Determinar si cada incorporación cumplió los requisitos corresponde al examen jurídico, que excede a esta nota. Políticamente, aparece una paradoja: una estrategia que impedía sesionar pudo facilitar que el Concejo Deliberante continuara con reemplazantes.

Ahora esos suplentes provienen de las mismas listas electorales correspondientes a las bancas que cubren, siguiendo su orden. No se convierten en oficialistas por aceptar sesionar, siguen cumpliendo su rol de opositores. Si titulares y reemplazantes sostienen conductas distintas, cabe preguntar si existe una fractura dentro de los propios espacios opositores. Para afirmarlo, hace falta escuchar a ambos.

El asesor letrado municipal, consultado por Reporte Cba, sostuvo que la oposición debería asistir y trabajar en lugar de haber judicializado el Concejo. Es la posición del municipio, claro está; el TSJ admitió tramitar el conflicto y ahora exige respetar el esquema ordinario, las citaciones y los procedimientos de suplencia. La cautelar busca garantizar la continuidad legislativa pero aún no resuelve definitivamente las denuncias.

La cuestión política sigue abierta. Tener cinco bancas ofrece capacidad de control y decisión. Abandonarlas exige explicar qué beneficio obtuvieron los vecinos. La conducción, por su parte, deberá acreditar que respetó las reglas. La representación democrática necesita ambas cosas: procedimientos legítimos y representantes presentes.
Descripción de la primera imagen