La escena tuvo todos los ingredientes de la política contemporánea de escala local: un trabajador encadenado frente al municipio, transmisiones en redes sociales, audios viralizados, operaciones cruzadas y un clima de dramatización constante que rápidamente desbordó el plano estrictamente laboral. El caso de Emilio “Lulo” Torres dejó hace tiempo de ser solamente un conflicto administrativo entre un agente municipal y el Ejecutivo de La Calera. Lo que apareció detrás fue otra cosa: la persistencia de una lógica política que necesita convertir cada tensión social en una plataforma de acumulación partidaria.

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