La transición de poder en La Calera ha sido más complicada de lo esperado, con una situación difícil para su sucesor, Fernando Rambaldi. Después de años de "rufeilismo", Rambaldi asume la difícil tarea de gobernar en un contexto marcado por desafíos y tensiones políticas.
Rambaldi, pareciera estar gambeteando en una cancha embarrada queriendo realizar un pase media distancia. Según denuncia, el actual intendente, hubo nombramientos polémicos de 70 nuevos empleados a través de un decreto, aumentando un 30% la plantilla de personal municipal. Este movimiento ha generado críticas y acusaciones de favoritismo político, ya que Rambaldi sostiene que los nuevos empleados son militantes del peronismo sin mérito para ocupar sus puestos.
La herencia política de Rufeil, presenta un desafío adicional para Rambaldi, quien se comprometió a poner fin a lo que denomina "rufeilismo". La resistencia de algunos sectores locales, al parecer afines a la gestión saliente, podría complicar la gobernabilidad del nuevo intendente.
Rambaldi, en una entrevista reciente, dejó entrever su preocupación por la posibilidad de que algunos sectores busquen tornar ingobernable su gobierno. A pesar de esta situación, se mostró decidido a enfrentar los desafíos y trabajar por el bienestar de La Calera.
"Terminamos con el rufeilismo, y sabíamos que no sería fácil. Estamos aquí para trabajar para todos los calerenses", declaró Rambaldi.
En medio de la controversia en La Calera, la tensión ha alcanzado su punto más alto con el sindicato y los empleados cesanteados llevando a cabo medidas de fuerza frente al municipio. La presión sobre Rambaldi es palpable, ya que este sector busca revertir las decisiones de nombramientos realizados por el saliente intendente Rufeil. A pesar de la firme postura de Rambaldi de no permitir el ingreso de "punteros de turno por la ventana al municipio", la protesta persiste, dejando al nuevo gobierno enfrentando un escenario complejo y desafiante en sus primeros días de gestión.





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