La Calera: Incertidumbre y tensión en el Concejo Deliberante

by - 27 febrero

 



La actividad legislativa en La Calera no da tregua. Hoy viernes, el cuerpo deliberativo se convocó para la sesión preparatoria, un encuentro formal que, lejos de ser un trámite administrativo, se anticipó cargado de disputas de poder.

El foco de conflicto, que se ha repetido en los últimos dos años, radica en la elección de la presidencia del cuerpo, que en este caso se acordó permanezca la concejal Silvina Barotto, logrando de este modo disipar la fragmentación de los bloques y la falta de consensos y determinar quién llevará las riendas del Concejo durante el periodo 2026. Esta disputa no es menor, ya que quien presida define el ritmo de las sesiones y la prioridad de proyectos sensibles a todos los vecinos.

Por otra parte una tensa discusión se registró en el Concejo luego de que la Presidencia, en base a un expediente ingresado por UCR local, requiriera a la concejal Analía Marcos no utilice el nombre y la simbología de la Unión Cívica Radical, tal como lo explica el trámite ingresado, para denominar su bloque unipersonal.

La decisión fue comunicada en sesión —según se indicó— solicitado por las autoridades partidarias departamentales, en la que se solicita que la edil no utilice la denominación oficial del partido dentro del cuerpo legislativo.

Durante el intercambio, la concejal sostuvo que continúa representando legítimamente al radicalismo y que no ha recibido notificación formal del presidente del Comité Provincial. Además, afirmó que el conflicto es de carácter partidario y que, en caso de controversia, debe resolverse en el ámbito judicial y no en el recinto.

Desde la Presidencia se argumentó que el Concejo no puede desconocer una comunicación emanada de autoridades partidarias reconocidas y que, hasta tanto la Justicia no disponga lo contrario, la edil no podrá emplear ni el nombre ni la simbología de la UCR en documentación oficial ni en la identificación de su bloque.

El concejal Larrosa señalo que la cuestión no debe convertirse en un debate político interno dentro del recinto, pero que corresponde a la Presidencia resolver administrativamente sobre la denominación formal de los bloques.

Finalmente, se le solicitó a la concejal que informe bajo qué nombre funcionará su unibloque en adelante.

El episodio expone una disputa interna del radicalismo local que ahora se traslada al plano institucional. De persistir el desacuerdo, el conflicto podría escalar a la Justicia Electoral o a instancias orgánicas superiores del partido.

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