Corte de agua en La Calera: Provincia improvisa y corre con los costos políticos

by - 20 marzo

 


La ciudad de La Calera, entrada a las Sierras Chicas volvió a quedar rehén de una crisis que ya no puede calificarse como excepcional. Esta vez, el corte total del suministro de agua potable se produjo en un momento particularmente sensible: un viernes, en la antesala de un fin de semana largo y en simultáneo con la realización de L'Étape Argentina by Tour de France, un evento internacional impulsado por la misma Provincia que busca posicionar a la región como destino turístico y deportivo internacional.

La empresa Colón Punilla S.A. informó, a través de un comunicado posterior —no preventivo—, que la restricción responde a “inconvenientes en el ingreso de agua cruda” a la planta potabilizadora. El argumento técnico, sin embargo, resulta insuficiente frente a la magnitud del impacto: no hubo aviso previo, no hay plazos concretos de normalización y, en los hechos, miles de vecinos atraviesan horas críticas sin acceso a un recurso básico.

El dato contextual agrava la situación. La coincidencia con un evento internacional no es menor: implica la llegada de visitantes, exigencias logísticas adicionales y una exposición pública que trasciende lo local. La postal es contradictoria: mientras se promociona a Córdoba como sede de experiencias deportivas de nivel global, una de las ciudades anfitrionas no puede garantizar servicios esenciales.

A esto se suma un elemento que comienza a consolidarse como patrón: la recurrencia. Versiones y antecedentes recientes sugieren que estos episodios no son aislados. Incluso, evaluaciones extraoficiales hablan de interrupciones que podrían extenderse por 48 horas o más, lo que profundiza la incertidumbre social y evidencia la fragilidad estructural del sistema de la empresa potabilizadora de agua.

Desde el municipio de La Calera, conducido por Fernando Rambaldi, se activaron medidas de contingencia —distribución de bidones y asistencia con camiones hidrantes—, aunque con limitaciones operativas claras: sin suministro desde la planta, la capacidad de respuesta es finita.

El problema, entonces, deja de ser exclusivamente técnico y se desplaza al plano político e institucional. ¿Qué controles ejerce la Provincia sobre la concesionaria? ¿Y por qué la ciudadanía se entera de la crisis cuando ya es un hecho consumado? Como si esto fuera poco en horas de la noche se vació la planta de agua que corrió sobre calle Rivadavia, una obra en el tramo final donde hace escasos días finalizaron la colocación del hormigón, por lo que ahora el municipio deberá peritar el estado de esa arteria dado el volumen derramado.

El episodio expone una tensión de fondo: la distancia entre la narrativa oficial del desarrollo y la realidad de los servicios públicos. En ese contraste, la credibilidad también entra en crisis.

Mirá la nota al intendente de la ciudad.



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