¿La crisis del peronismo es doctrinaria?


Un ensayo de Antonio Rougier propone volver a las escuelas de formación política para superar el personalismo que atraviesa al movimiento

En un momento en que el peronismo atraviesa una de las etapas más complejas de su historia reciente, marcada por derrotas electorales, fragmentación interna y disputas de liderazgo, una voz proveniente del ámbito de la formación doctrinaria plantea una explicación diferente. Antonio Rougier sostiene que el principal problema del movimiento no es la falta de dirigentes ni de estrategias electorales, sino la pérdida de una formación política común.

En un documento titulado "La solución al cáncer del peronismo de hoy: el personalismo individualista", el autor recupera conceptos de Juan Domingo Perón para cuestionar una realidad que, a su juicio, se ha consolidado durante décadas: la existencia de militantes y dirigentes que siguen personas antes que ideas.

La reflexión parte de una cita de Perón incluida en Conducción Política, donde el fundador del justicialismo advertía sobre los riesgos del caudillismo. Rougier traslada aquella observación al presente y afirma que gran parte de la dirigencia actual se organiza alrededor de liderazgos individuales, relegando el debate doctrinario y la construcción de un proyecto nacional compartido.

Según el autor, el problema tiene una raíz histórica. Desde el derrocamiento de Perón en 1955, el movimiento habría perdido los instrumentos institucionales de formación política que habían sido fundamentales durante los primeros gobiernos justicialistas. La desaparición de la Escuela Superior Peronista y de las escuelas sindicales generó, sostiene, un vacío que nunca logró ser reemplazado.

La consecuencia de ese proceso sería una creciente dispersión ideológica. En palabras de Rougier, existen tantos peronismos como peronistas, porque cada dirigente o agrupación terminó interpretando la doctrina según sus propias experiencias, intereses o circunstancias.

La tesis no deja de ser provocadora en un contexto donde el debate político suele centrarse en nombres propios. Mientras buena parte de las discusiones giran alrededor de liderazgos nacionales, el documento propone desplazar el eje hacia la formación de cuadros políticos, sindicales y sociales.

Para el autor, la salida consiste en recuperar una tarea que considera estratégica: la educación doctrinaria. No se trata únicamente de estudiar la historia del movimiento, sino también de profundizar en conceptos como justicia social, independencia económica, soberanía política y comunidad organizada. Esos principios, afirma, constituyen el núcleo de la identidad justicialista y deberían transformarse nuevamente en una guía de acción.

La propuesta tiene además una dimensión organizativa. Rougier impulsa la creación de escuelas peronistas en distintos ámbitos de militancia, con programas de estudio, bibliografía y métodos de trabajo inspirados en la experiencia desarrollada por Perón durante las décadas de 1940 y 1950.

Más allá de las adhesiones o críticas que pueda generar, el documento aporta un elemento interesante al debate actual. Mientras muchos análisis atribuyen la crisis del peronismo a factores económicos, comunicacionales o electorales, esta mirada apunta a una cuestión menos visible: la formación de sus dirigentes y militantes.

La pregunta de fondo es si el movimiento que marcó gran parte de la historia argentina puede reconstruir una identidad común en una época dominada por las redes sociales, la personalización de la política y la lógica de los liderazgos individuales.

En tiempos donde abundan las disputas por la conducción, Rougier propone volver a discutir algo anterior a los nombres: las ideas. Y plantea que el futuro del peronismo dependerá menos de quién lo conduzca que de la capacidad de recuperar una doctrina compartida que vuelva a darle sentido colectivo a su acción política.

Antonio Rougier es psicólogo y docente universitario jubilado, escritor de 3 obras relacionados al Peronismo: “Conducción Politica”, “el Método Peronista” y “Lo que nos falta: la escuela superior peronista".

Antonio Rougier militante político que al jubilarse en 2011 se puso a estudiar los textos del peronismo y se dio cuenta que no existían. No estaban a disposición.

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