En declaraciones a La Calera TV, el presidente del radicalismo local defendió la continuidad del frente gobernante y planteó acuerdos escritos. Sus definiciones abren una discusión sobre el lugar de la UCR en la construcción política hacia 2027.
Martín Cavaller habló desde una doble responsabilidad: la conducción del radicalismo calerense y una trayectoria militante que le permite reconocer el valor de los acuerdos y las consecuencias de sus fracturas. En su entrevista con La Calera TV dejó una definición central: considera necesario sostener y ampliar una alianza no peronista, con respaldo al rumbo de la gestión de Fernando Rambaldi.
“En Calera se gana en alianza”, sostuvo. La frase condensa una lectura de las relaciones de fuerza locales: para Cavaller, la posibilidad de continuidad requiere reunir partidos con identidades diferentes alrededor de un objetivo compartido. En ese esquema incluye al radicalismo, Encuentro Vecinal, el PRO, el Frente Cívico y La Libertad Avanza.
Su apoyo al intendente resulta explícito. Valora los objetivos de transparencia, planificación y organización administrativa que atribuye a la gestión, y se muestra dispuesto a acompañar una nueva candidatura. Ese posicionamiento sitúa a la conducción radical dentro de la construcción oficialista y plantea una responsabilidad: precisar qué ideas, prioridades y compromisos aportará el partido.
El punto de mayor densidad política aparece cuando reclama un acuerdo programático y por escrito. Allí reconoce, implícitamente, que una coalición necesita mecanismos capaces de sostenerla cuando surgen diferencias. Gobernar juntos exige establecer responsabilidades, procedimientos y criterios que permitan procesar los desacuerdos.
El conflicto con Analía Marcos atraviesa esa preocupación. Cavaller cuestiona su actuación y señala que no respondió a las convocatorias partidarias, pero también reconoce los límites de sus atribuciones y aclara que continúa afiliada. Sus palabras exponen una dificultad de la vida partidaria: cómo articular la autonomía de los representantes con las responsabilidades asumidas ante una organización política.
También merece atención su cautela frente al conflicto judicial del Concejo Deliberante. Aunque sostiene una posición favorable al Ejecutivo, admite que existen interpretaciones enfrentadas sobre los alcances de la disposición del Tribunal Superior y plantea esperar precisiones.
La entrevista permite leer una orientación definida y una tarea pendiente. Cavaller propone continuidad, ampliación y reglas compartidas. Su desafío será traducir esas intenciones en una participación radical con contenido propio. La fortaleza de una alianza también se mide por la capacidad de sus integrantes para enriquecer un proyecto común y asumir compromisos que puedan explicar ante los vecinos.





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