Matías Gvozdenovich anunció que la vicegobernadora ya no integra el padrón radical. En La Calera, Martín Cavaller acompañó la medida, aunque aclaró que existen diferencias dentro de la futura conducción partidaria.
El presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical, Matías Gvozdenovich, confirmó la expulsión de la vicegobernadora Myrian Prunotto del partido. Según informó el dirigente, la Justicia notificó que la segunda autoridad provincial ya no figura en los registros de afiliados.
La medida responde a su participación como candidata y al ejercicio de un cargo por Hacemos Unidos por Córdoba, la coalición encabezada por el gobernador Martín Llaryora, ajena a la alianza formal del radicalismo.
El anuncio marca la culminación, según la conducción provincial, de un proceso que llevaba tiempo en trámite. La ruptura política de Prunotto con la estructura partidaria era anterior: su incorporación al proyecto del oficialismo cordobés había colocado esa pertenencia en el centro de las disputas internas.
Gvozdenovich sostiene que el ordenamiento debe alcanzar a quienes participan de otras fuerzas mientras mantienen su afiliación radical. En ese marco, la conducción también impulsa el tratamiento de otros expedientes disciplinarios, cuya existencia no supone que todas las sanciones estén resueltas.
El respaldo desde La Calera
Consultado por Reporte Cba, Martín Cavaller manifestó que la mayoría de las autoridades electas del radicalismo calerense acompaña la decisión.
“Apoyamos el hecho de que la hayan expulsado del partido”, expresó. Sin embargo, aclaró que esa posición no es unánime: explicó que el sistema de representación proporcional utilizado en las elecciones internas permite que la futura conducción también incluya a dirigentes que siguen políticamente a Prunotto.
La precisión muestra que la decisión provincial encuentra respaldo mayoritario en las autoridades electas locales, aunque persisten diferencias dentro de esa integración.
Una definición partidaria con alcance político
La expulsión afecta la pertenencia de Prunotto a la UCR; no supone su desplazamiento de la Vicegobernación ni de la presidencia de la Legislatura.
Su alcance político es otro. La conducción radical busca delimitar quiénes pueden actuar en representación del partido mientras prepara su estrategia opositora para 2027. La discusión involucra tanto el cumplimiento de las normas internas como la autonomía de una fuerza atravesada por distintos alineamientos.
En La Calera, la respuesta de Cavaller permite advertir esa tensión: una mayoría respalda la sanción, pero la futura conducción también tendrá integrantes cercanos a la vicegobernadora.
El desafío será traducir esa diversidad en una posición partidaria reconocible. Porque una resolución puede definir quién integra el padrón; la construcción de una orientación política común exige, además, acuerdos y decisiones de quienes permanecen dentro del partido.

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