El litio está en los salares. ¿Dónde está el poder?


DOMINICAL| Reporte Cba

Argentina, Chile y Bolivia eligieron caminos distintos para explotar el mismo mineral. En la Argentina, buena parte de lo que quede después de exportarlo se decide en las provincias, mientras se negocian los proyectos.

En los salares del norte argentino, el litio se extrae de la salmuera y se procesa para venderlo como carbonato. En la Universidad Nacional de Córdoba, un equipo estudia cómo mejorar los materiales que se usan en las baterías. Entre esas dos escenas hay una distancia que ningún mapa muestra. Es la que separa producir un insumo de saber cómo convertirlo en un componente que una industria esté dispuesta a comprar.

A fines de 2025, China concentraba más del 80% de la capacidad mundial para fabricar baterías de ion-litio, según la Agencia Internacional de Energía. Esa cifra ayuda a entender el poder de quien lleva años reuniendo fábricas, técnicos y clientes. Para la Argentina, la pregunta es qué parte de ese entramado puede construir mientras crece la extracción.

Tres países, tres formas de decidir




Los tres modelos reparten de manera distinta el control sobre el recurso. En todos sigue abierta una pregunta industrial: quién aporta la tecnología y quién comprará lo que se produzca.

Qué puede quedar en la Argentina

El artículo 124 de la Constitución reconoce a las provincias el dominio originario de sus recursos naturales. En Jujuy, Salta y Catamarca se toman decisiones sobre concesiones y permisos ambientales, y se negocian compromisos de empleo y compras locales. La Nación interviene en el marco minero, la política fiscal y el comercio exterior. Una parte decisiva de la política argentina del litio pasa por lo que cada provincia consigue acordar y luego puede fiscalizar.


El margen para negociar es mayor antes de que se definan los contratos y las inversiones. Una provincia puede acordar las compras de un proyecto, pero tal vez ese proyecto por sí solo no genere pedidos suficientes para que un proveedor invierta en maquinaria y contrate ingenieros. Si varias provincias coordinan sus programas de compras y formación, una empresa puede aspirar a venderle a más de una minera y un trabajador puede aprovechar lo aprendido en otra operación.


Producir carbonato apto para baterías ya exige capacidad industrial. Dar el salto a las celdas requiere, además, escala, financiamiento y compradores. Entre ambos escalones hay trabajo posible para empresas y universidades argentinas. El acuerdo anunciado en 2023 para abastecer con carbonato catamarqueño a UniLiB, una iniciativa de Y-TEC y la Universidad Nacional de La Plata, muestra una forma concreta de vincular la extracción con el desarrollo tecnológico.

El balance del litio argentino se hará también fuera del salar. Se verá en los técnicos que puedan aplicar lo aprendido en otra industria, en los proveedores que consigan venderle a más de una minera y en los laboratorios que encuentren quién lleve sus desarrollos a producción. Mucho de lo que quede habrá dependido de lo que se haya negociado al principio.

Fuentes consultadas

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